La Amatista
es un cristal ideal para la meditación, por eso es conveniente colocarla
directamente sobre el tercer ojo. La conjunción del color azul (que
proporciona paz a la mente) con el rojo (que activa la acción) es
el equilibrio perfecto para potenciar la armonía necesaria para una
buena meditación. Colocándola sobre la frente con la punta hacia arriba,
la Amatista calma el proceso del pensamiento y nos infunde serenidad.
Este
cristal nos permite abrir las puertas de la consecuencia a una realidad
menos frecuente; la realidad que transciende a la vida terrenal y
materialista de cada día. La Amatista puede producir, durante una
meditación o una buena relajación, una expansión de conciencia que
mostrará esas realidades de difícil acceso.
La Amatista
es considerada como el cristal de LA NUEVA ERA, porque su energía
enseña humildad, apartando de la consciencia el egoísmo y los pensamientos
negativos. Genera en nuestra mente, la armonía y el equilibrio, consiguiendo
así, la lucidez y claridad para el camino de nuestra evolución.
Al actuar
sobre nuestra mente, la Amatista es un cristal ideal para las personas
con mucha actividad mental, contra el estrés y aquellas personas de
pensamientos negativos.
En caso
de pérdida de seres queridos, la Amatista es un cristal tranquilizador
que infunde sabiduría y entendimiento. Es una piedra ideal para entregar
a personas que están sufriendo una grave enfermedad o para emplear
en nosotros mismos, para la preparación de una muerte consciente.
Las puntas
de Amatista podemos llevarlas colgadas del cuello con la punta hacia
abajo, generando calma y equilibrio en los chakras inferiores. Cuando
sabemos que viviremos una situación de tensión o estrés, es conveniente
tener una Amatista en bruto o rodada en el bolsillo izquierdo para
cogerla en el momento oportuno. Del mismo modo, podemos colocar drusa
o geoda de Amatista, para infundir su energía en el lugar.