| |
En
la actualidad, el uso de los cristales y piedras está orientado, por
un lado, a la joyería; por el otro al ámbito terapéutico, con la sanación
y la meditación. Desde esta perspectiva, es necesario saber que los
cristales y las piedras prefieren, naturalmente, ser tratados con respeto
y amor. Prefieren ser expuestos y a la vista de la gente, para reflejar
su luz, su color y su belleza. Soy
de la idea de que cuando compramos un cristal, lo sometamos a una
limpieza y recarga ya que no sabemos que tipo de vibraciones ha almacenado
durante su viaje hasta nuestras manos. Algunos especialistas, son
de la idea de introducir los cristales directamente en sal marina
durante al menos tres horas. Yo siento que es demasiado fuerte este
tipo de limpieza y prefiero sumerjirlos en un recipiente de cristal
lleno de agua de mar, o en su defecto, con agua del grifo, con una
cucharilla de sal marina y dejarlo al aire libre durante 24 hs. como
mínimo. Transcurrido este tiempo, suelo dejar el cristal en un lugar
seguro al aire libre durante 24 hs más, para que restablezca su contacto
con las fuerzas del universo (la luz solar y lunar). Un método sencillo
y rápido, es el de mantener el cristal bajo el agua del grifo durante
unos minutos y luego dejarlo secar al sol.
Respecto
a la carga de los cristales, creo que una vez reactivado su código
con las fuerzas del universo, ya no es necesario volver a hacerlo,
porque su flujo es constante e inagotable; no obstante, si los utilizamos
terapéuticamente, es conveniente dejarlos reposar sobre una drusa,
para que puedan despojarse más rápidamente de las bajas vibraciones.
Hay tratamientos en que el paciente necesita de una acción muy potente
por parte de los cristales o piedras y estas pueden llegar a agotarse,
a quedar muy debilitados. En este caso es conveniente dejarlos reposar
en compañía del resto de los cristales durante una temporada, o como
suelo hacer de vez en cuando, dejarlos descansar durante unas semanas
en contacto con la tierra y las plantas, al aire libre. Hay momentos
que con algunos cristales, como por ejemplo las varitas de turmalinas
negras que movilizan grandes cantidades de energías, es necesario
ponerlas unos minutos bajo el agua del grifo, para ayudarles a liberar
más fácilmente, todo residuo energético. |
|