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Las
Drusas son un conjunto de cristales de una punta cada uno y que comparten
una misma base. En ellas podemos ver el modo armonioso en que conviven,
enseñándonos como podemos estar en armonía con los demás compartiendo
un mismo espacio, los más grandes con los más pequeños, los más luminosos
con los que no lo son tanto. Son un verdadero ejemplo de amor y tolerancia.
Los seres humanos tenemos mucho que aprender de las Drusas. Cada cristal
aúna sus fuerzas con los demás, logrando un poder superior. Es por ello
que el campo áurico de las Drusas es amplio, brillante y poderoso.
Si ponemos
un cristal entre dos Drusas durante un par de horas, conseguiremos
que éste se recargue después de un trabajo terapéutico; también es
posible colocarlos encima de la Drusa para una limpieza y recarga
mayor y más rápida.
Las Drusas
no sólo son de Cristal de Roca o Cuarzo, también las encontramos de
Amatista, Fluorita, Wulfenita, etc. Sea cuál sea el mineral que las
compone, las Drusas son un buen regalo para aquellos hogares en los
que se carece de comprensión, amor o armonía.
Las Drusas
son pequeñas, son ideales para el equilibramiento y armonía de los
chakras. Colocándolas en estos puntos energéticos, notaremos rápidamente
su armonización y equilibrio en nuestro sistema energético.
También
podemos utilizarlas para la meditación. Si lo hacemos solos, las Drusas
potenciarán nuestro poder de concentración. Si las utilizamos en una
rueda de personas, nivelará el poder energético y vibratorio de los
participantes. |
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